Unos grilletes internacionales 

 

Esta empresa fue fundada en 1918 por Carlos Larrañaga y Domingo Elorza, quienes se iniciaron en la fabricación de armas cortas de fuego para, a partir de 1921, comenzar también a fabricar grilletes, actividad a la que hoy se dedica en exclusiva.

En sus comienzos estuvieron instalados en la calle Ardanza, más tarde en la calle Jardiñeta y luego, desde 1956, en el nuevo edificio que el arquitecto Ramón Martiarena Lascurain proyectó entre la calle Barrena y el trazado del ferrocarril de Bilbao-Donostia. Para su edificación fue preciso cubrir parcialmente el cauce del río Ego, continuando con una forma de hacer urbanismo que caracterizaría a Eibar desde unas décadas antes.

Es un inmueble de planta cuadrangular, de hormigón armado, con vigas y forjados de este material sobre soportes cuadrangulares, también de hormigón, que se proyectan en fachada, y cierres de ladrillo enlucido. La cubierta es plana, con lámina de agua en ambos cuerpos. Uno de sus ángulos acaba en chaflán redondeado, precisamente un cuerpo de mayor altura y presencia arquitectónica que el resto del conjunto, donde se ubicaron las oficinas de la empresa.

La zona de taller es de altura única, caracterizándose por su horizontalidad, así como por el predominio de la ventana sobre el muro.

El exterior aparece recorrido por un zócalo revestido de piedra, con aparejo de tamaño irregular y formas rectangulares variables, muy habitual en los proyectos de Ramón Martiarena. Destacan por su marcada imagen industrial los vanos de la fachada a la calle Barrena, de eje horizontal y grandes dimensiones, sobre los que figura el nombre de la empresa, y los correspondientes a la caja de escalera, en la fachada lateral izquierda, de eje vertical.

En la actualidad, el edificio está vacante desde que la empresa se ha trasladado a un polígono industrial de Elgoibar.