Arraigado a la tradición

Declarado monumento en 2011, este horno de calcinación de cal hidráulica a fue propiedad, en origen, de la familia Gangutia y estuvo en activo desde mediados del siglo XIX hasta principios del siglo XX.

De planta cuadrada y construido en mampostería, alcanza los 15 metros de altura, lo que le confiere un aspecto monumental, similar al de una torre.

Su interior cuenta con dos cámaras, la segunda recubierta de ladrillo refractario.

En la actualidad se encuentra restaurado.