Un bosque de columnas de madera

La empresa Fertilizantes Españoles Sociedad Anónima – FESA se instaló en el barrio de Lutxana por iniciativa de la Sociedad General de Industria y Comercio. Eligieron esta ubicación por el fácil acceso que ofrecía la zona al transporte terrestre y marítimo: a través del tendido ferroviario y de los muelles y cargaderos en la ría del Ibaizabal-Nervión podía traerse con facilidad la materia prima desde lugares tan lejanos como Asia o África. Además, se encontraba relativamente aislada de los núcleos urbanos y muy cerca de otras fábricas dedicadas a la producción de elementos químicos. Fueron precisamente las características de su producción las que determinaron la arquitectura de las instalaciones, construidas entre 1909 y 1912. Como la materia prima fundamental para la elaboración de abonos y superfosfatos era el ácido sulfúrico, altamente corrosivo, resultaba imposible albergar los procesos en edificios con estructura metálica o de hormigón armado.

De ahí que se construyeran estas enormes naves de madera de pino tea, compacta, dura y muy resistente. Una construcción muy singular, que ha sido declarada monumento en 2002.

Tras unirse en la década de 1980 a la firma barcelonesa Ercros, la fábrica estuvo en activo hasta 1992. En la actualidad, las naves se utilizan como almacenes para servicios logísticos.